Reportaje Listín Diario: Una “prueba de fuego” abre las puertas a la Judicatura

Ese sistema fue establecido en 1998 mediante la ley 327-98 que creó la ENJ, y hace un año y tres meses adquirió rango constitucional. La Constitución promulgada el 26 de enero de 2010 establece la obligatoriedad de la carrera judicial, al consignar en su artículo 150, párrafo II, que “para ser designado juez del Poder Judicial, todo aspirante debe someterse a un concurso público de méritos mediante el sistema de ingreso a la Escuela Nacional de la Judicatura que al efecto establezca la ley, y haber aprobado satisfactoriamente el programa de formación de dicha escuela”.

Solamente los jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) están exentos de ese requisito, conforme a la Constitución.  

Ese reconocimiento de la  Constitución es valorado por la directora de la ENJ, Gervacia Valenzuela, como una garantía para la carrera judicial. Afirma que llegar a ser juez requiere formación y una elección de méritos.

“Ya no vamos a volver a la historia de que alguien me designe y tú pases a ser juez, sino que esto viene de un proceso, usted tiene méritos para llegar, usted podrá llegar y eso abre la posibilidad a todo el mundo, ya no es el asunto de que soy amigo, sino un proceso de formación”, subrayó.

Egresados
En la ENJ se han formado como jueces de paz 215 abogados, constituyendo ese grupo más del 50 por ciento de los magistrados que actualmente tiene el Poder Judicial.

 Los demás jueces han recibido en la escuela una formación continua y forman parte de la carrera judicial, porque la ENJ tiene horas permanentes de capacitación en diferentes áreas del derecho y las nuevas normativas aprobadas en los últimos años.

Más del 90 por ciento de los que ingresan a la ENJ se gradúan, pues Gervacia señala que son mínimos los que reprueban.

Sin embargo, un porcentaje reducido de los que pretenden ingresar a la Escuela han logrado aprobar el concurso de oposición. A cada convocatoria acuden entre 200 y 300 aspirantes, pero el mayor grupo que ha pasado la prueba oral y escrita, requisito previo para ingresar a la escuela, ha sido de 38. En otras oportunidades apenas llegan a 10.

Ese fenómeno es atribuido por la directora de la Escuela a que los muchachos salen con muchas deficiencias de algunas universidades.  

Por ello, nunca han logrado completar el cupo necesario para llenar las plazas vacantes.

“Siempre nos quedamos cortos con las plazas”, dice, tras enfatizar que la promoción más grande fue 38, en una época en que necesitaban 40.

Ventajas y beneficios

Anteriormente, la designación de los jueces correspondía al Senado, donde prevalecía el elemento político.

“El hecho de que cualquier joven pueda decir que es juez y no le debe el cargo a nadie, además es una apertura democrática, porque no tiene que ser hijo de fulano, o salir de tal universidad, sino que con sus propios méritos puede ingresar a la judicatura”, expuso.

Imparcial
Valenzuela entiende que el usuario tiene mayor garantía si su caso lo falla un abogado capacitado para juez, y no uno formado como litigante. “Al juez hay que formarlo y cambiarle la mentalidad del abogado litigante, porque tiene que tener la mentalidad de un ente imparcial”, enfatizó.

Tan pronto entran a la ENJ, los aspirantes a jueces pueden optar por un crédito educativo en la Fundación Apec, con el aval de la ENJ, por un monto de 18,000 pesos cada mes, como una compensación mientras estudian, debido a que no pueden ejercer como abogados. La docencia se imparte desde las 8:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde.   

Cuando se gradúan, cuentan con una plaza segura como jueces de paz, ya que solo se convoca a concurso cuando existen los puestos disponibles.  

Valenzuela resalta que hasta el momento no ha habido ningún aspirante que al terminar el programa se quede sin trabajo.  

 “Tienen dos años de capacitación, se forman muy bien, se les paga para que estudien, y cuando salen tienen un trabajo seguro”, resaltó.

Los egresados van inmediatamente a un juzgado de paz, el tribunal de menor jerarquía en el sistema judicial, y de acuerdo con su desempeño, muchos han ido escalando a los de primera instancia y cortes de apelación.  

El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Jorge Subero Isa, sostiene que la ENJ ha jugado un rol de excepción en la formación multidisciplinaria que requiere la compleja labor de impartir y administrar la justicia. Indica que ha logrado tener un reconocimiento internacional.

“Su labor de excelencia formativa se reconoce en la capacidad técnica y en la reciedumbre ética de sus egresados, así como en la eficiencia administrativa y en el comportamiento ejemplar de sus diplomados”, expuso Subero Isa en un mensaje en la revista publicada por la ENJ con ocasión de los 10 años de su creación.

El Poder Judicial le asigna un presupuesto anual a la Escuela, otorgado en partidas mensuales. En los últimos cinco años, el monto ha sido de 93 millones de pesos cada año.

Hasta el 2001 no tenía una partida fija y los gastos los cubría directamente el Poder Judicial.  

Un Consejo Directivo se encarga de dirigir la escuela, presidido por el presidente de la Suprema Corte de Justicia.  

Con anterioridad a la nueva Constitución el presupuesto era aprobado por el pleno de la Suprema Corte, pero ahora pasó al Consejo del Poder Judicial, que instituyó la nueva Carta Magna.

Requisitos para ingresar
Entre los requisitos para ingresar a la ENJ figuran ser dominicano, graduado de abogado y no haber sido condenado.

No hay limitaciones en función de la edad, ni por el tiempo de graduado, aunque sí se requiere haber sido juramentado por la Suprema Corte. Tampoco toman en cuenta el índice de graduación de la universidad.  

La convocatoria al concurso de oposición para ingresar al sistema se publica en un periódico de circulación nacional, que está abierto a todas las personas que tengan un título de licenciado en derecho.

PROGRAMA INTENSO DE CAPACITACIÓN EN LA ENJ
Consiste en un programa integral, que incluye desde asignaturas de derecho hasta etiqueta y protocolo. En el primer año, el 80% es de teoría y 20% de práctica, en cursos divididos en ciclos de tres meses.

Se debe mantener un índice por encima de los 80 puntos. En el segundo año, tienen tres meses de pasantía en diferentes tribunales. En los últimos nueve meses son asignados como suplentes de jueces. Transcurrido los dos años, la ENJ recomienda su designación al presidente de la Suprema Corte.

Más de 100 docentes, algunos internacionales, se encargan de la formación de esos aspirantes, en su mayoría jóvenes de reciente graduación como abogados.
Valenzuela explicó que al principio los profesores tenían que ser jueces, pero enfatizó que ahora está abierta a los mejores profesionales, ya sean abogados o jueces.

“Vivíamos en un mercado de sentencia y pasar la página, como dice el LISTÍN DIARIO, implicaba desvincular a los jueces de los abogados”, expuso.
En la ENJ no solo se capacitan los aspirantes a jueces, sino también los servidores judiciales, abogados ayudantes, secretarios y auxiliares.

Desde el 2002, capacita a los defensores públicos y el personal técnico de la Oficina Nacional de Defensa Pública, habiendo formado a 32 investigadores, 20 trabajadores sociales y 217 defensores públicos.

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