Conferencia dictada por Jeannette Arias Meza

PERSPECTIVA  DE GÉNERO Y DERECHOS HUMANOS

DE POBLACIONES EN CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD

Jeannette Arias Meza* 
 

Cuando me di a la tarea de estructurar la presente exposición, lo primero que me vino a la mente, fueron las reacciones que constantemente veo surgir una y otra vez, en el ejercicio diario de mis funciones y en  mis vivencias personales, cuando pronuncio palabras como “GENERO”, “FEMINISMOS” o “PATRIARCADO”, definitivamente, observo reacciones que no son las más felices.

De ahí  que, consideré partir del abordaje de algunos términos básicos en Teoría de Género, con el fin, no sólo de des-satanizar cierto lenguaje, sino también para que compartamos un mismo marco conceptual.

Posteriormente, me avocaré al análisis de la articulación entre la perspectiva de género y la teoría de los DH; y algunas de sus aplicaciones prácticas, con énfasis en el acceso a la justicia dentro del sistema internacional de derechos humanos, concretamente de la Corte y de la Comisión Interamericana de DH.

Definamos, entonces:

    • Sexo
    • Género y
    • Patriarcado
El primer término, “sexo”, se refiere a las características biológicas que diferencian a mujeres de hombres.

Por su parte “género”, es la construcción de roles a partir de variables económicas, políticas, culturales, étnicas, religiosas, etáreas, geográficas, de estado civil, educativas, entre otras.

Para definir el concepto de patriarcado, me gustaría citar al jurista italiano ALESSANDRO BARATTA, quien en su ensayo “Infancia y Democracia”, se refiere a este tema, al señalar que:

“…la exclusión se trata de una historia antigua, tan antigua como la historia occidental, cuya última y decisiva fase empezó con la teoría y la praxis del pacto social, propio de la modernidad. Pacto social excluyente porque a pesar del potencial universal declarado desde un principio, fue un pacto entre individuos del género masculino, adultos, blancos y propietarios, para excluir del ejercicio de la ciudadanía en el nuevo Estado que nacía con ese pacto, a mujeres, niños, personas de color y desposeídos.”

Yo agregaría no heterosexuales, pertenecientes a una religión que no fuese la oficial o mayoritaria, con alguna discapacidad física o psíquica, de la tercera edad, entre otros…

Muy interesante,  es el planteamiento de antropólogas como la chilena, SONIA MONTECINOS (Directora del Centro de Estudios de Género de FLACSO), según la cual, el sistema de patriarcado es tan antiguo, y permea a los seres humanos, desde su más temprana edad, aun antes de nacer,  que es a través de él que se aprenden el resto de dominaciones, señala que quien aprende a dominar a una mujer, aprende a dominar una etnia, un esclavo, una clase, y así sucesivamente.

Y es que el PATRIARCADO, se define como:

“Sistema jerárquico de relaciones sociales, políticas y económicas que, tomando como excusa una diferencia biológica sexual y su significado de género, establece, reproduce y mantiene al hombre como parámetro de la humanidad, otorgándole una serie de privilegios e institucionalizando el dominio masculino sobre las mujeres. Esta opresión se manifiesta de diferentes maneras en distintas sociedades,  en todos los ámbitos en que se desarrolla la vida y se entrelaza con otros factores como la preferencia sexual, la edad, la etnia, la clase social, la religión, la discapacidad. Aunque existan otras relaciones opresivas entre los hombres y las mujeres, y algunas mujeres opresoras con poderes y privilegios, el fin último del sistema patriarcal es la manutención y perpetuación de la superioridad y el poder masculino sobre las mujeres.” 

En pleno siglo XXI, esta realidad patriarcal, es propia de TODAS las sociedades mundiales; y digo TODAS, ya que, según el informe de brecha de género (basado en indicadores de participación política, económica, salud y educación), de World Economic Forum, no existe un solo país a nivel mundial que haya reducido en un 100% la brecha de género (o sea la brecha entre hombres y mujeres, respecto al efectivo reconocimiento y ejercicio de sus derechos). Según este informe, los países que han reducido mas efectivamente esta brecha, lo han logrado en un 80%, y son los países a la cabeza de una lista de 130 Estados, los cuales, a su vez, se encuentran dentro de los países más desarrollados del mundo, entre los cuales podemos mencionar a: Suecia, Noruega, Finlandia y Nueva Zelanda; mientras que al pie de la lista, se encuentran países como Etiopía, India, Nepal, Pakistan, Chad y Yemen; países de los más pobres del planeta. Esto no es mera coincidencia, porque existe una relación directa entre el desarrollo socio económico de un país y su brecha de género. CONDENAR A UN SOCIEDAD A LA INEQUIDAD DE GÉNERO ES CONDENARLA A LA POBREZA. 

Con el fin de estudiar la realidad patriarcal de las sociedades del planeta, la teoría de género; a inicios de la década de los 70`s desarrolló una categoría o unidad metodológica, de análisis de la realidad, denominada:

PERSPECTIVA O ENFOQUE DE GÉNERO.

Esta unidad analítica,  inicia como parte del concepto, en inglés, del: “GENDER  MAINSTREAMING”  y  a partir de 1995, se convierte en una herramienta de aplicación transversal obligatoria, en todas las acciones estatales y cooperación internacional, como parte de las estrategias adoptadas en la Conferencia Mundial de la Mujer, de ese año, conocida como, Plataforma de Beijing.

Se trata de un planteamiento doctrinario serio y científico, desarrollado en Norteamérica y Europa, por investigadoras sociales y académicas universitarias, de los movimientos feministas.

La perspectiva de género atiende a la hermenéutica, y además, aporta al estudio de las ciencias y a sus aplicaciones, conceptos nuevos y mecanismos que permiten visibilizar las estructuras del ejercicio del poder, tomando en consideración los diferentes efectos, o impacto diferenciado que estas producen en mujeres y hombres, de ahí que la Perspectiva de Género, es una categoría relacional.

En términos generales, podemos decir que, el objeto de estudio de la teoría de género, es:

“la construcción cultural que se establece sobre la base de la diferencia sexual, para entender y superar la desigualdad social, económica y cultural,  entre mujeres y hombres.” 

No mira únicamente los roles y los espacios sino particularmente, las estructuras.

Puede decirse que se trata de un razonamiento que se basa en la convicción de que las diferencias culturales de los sexos no son datos inmutables sino construcciones culturales cambiantes, de tal manera que en la delimitación de los roles sexuales operan factores culturales, educativos, sociales, económicos,  religiosos, etareos y geográficos que implican una determinada interpretación de lo biológico.

Según  ALDA FACIO, jurista feminista costarricense, la perspectiva de género, entonces, permite ver que la característica de pertenecer a uno u otro sexo es una categoría analítica y debe ser tomada en cuenta en todo análisis científico, y desde luego, en toda decisión política y de gobierno que pretenda ser democrática, porque de omitirse, se invisibilizan las repercusiones particularmente desfavorables para las mujeres, al impedirles el goce del derecho a la igualdad.

Por lo tanto, la perspectiva de género no es una perspectiva sesgada hacia el género femenino, porque eso sería lo inverso del androcentrismo.  Sin embargo, esa reacción (de pensar que hay un sesgo hacia lo femenino) se explica debido a que, durante siglos, hemos creído, tanto hombres como mujeres, que la construcción masculina es la visión neutral y objetiva, aunque tenga como centro del paradigma humano, al hombre.

Decirle a juristas, académicos, científicos sociales y a quienes ejercen la  política, que incorporen la perspectiva de género, produce roncha, produce incomodidad, yo digo que hasta se somatiza: produce prurito, porque de repente, es enfrentarles al hecho, de que han estado sesgados de una subjetividad (la subjetividad del paradigma androcéntrico) que creían no tener.

Carol Gilligan, filósofa y psicóloga estadounidense, primera profesora en estudios de género de la Universidad de Harvard, en 1997;  afirma que, hoy día no existe un área académica válida, si no incluye la mirada de género, de manera que cada ciencia lo incorpora dándole una lengua de acuerdo al universo que mira.

Según el último informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos:

“la vida está entrelazada con los procesos de aprendizaje y el aprendizaje ha sido utilizado como proceso de dominación y no de emancipación de la mujer”.

Sin embargo, los movimientos feministas no se quedan únicamente en el planteamiento académico de análisis, sino que rompe paradigmas conforme a los cuales, la teoría se escinde de la academia y se convierte en acción, de tal forma que plantea como objetivo paralelo, la transformación de la realidad  que estudia, de ahí que, el feminismo es un movimiento político por antonomasia.

Se caracteriza por ser un  movimiento político con multiplicidad de corrientes, a tal punto que autoras latinoamericanas como FRIES y FACIO, y anglosajonas como GILIGAN, COPELON Y MACKINNON hablan de “los movimientos feministas”.

VIRGINIA VARGAS, socióloga peruana, en “La Subversión de los Feminismos Latinoamericanos” analiza el desarrollo de éstos en la región y señala que en los años 70´s los movimientos feministas latinoamericanos cobran identidad propia, apartándose de los movimientos europeos y anglosajones, al quebrar el concepto de mujer como bloque homogéneo (esta es una crítica que se le hacía en ese momento: ver a la mujer como un sujeto uniforme con iguales características y necesidades, cayendo así en el mismo paradigma androcéntrico de exclusión, ya que se centraba en la mujer blanca, urbana, con poder económico).

De manera que vuelve su mirada hacia los diferentes tipos de mujeres, particularmente hacia la mujer indígena, la mujer afrodescendiente, la mujer en pobreza, la mujer rural, la mujer migrante, la mujer desplazada; sectores muy propios de nuestra realidad latinoamericana.  Los feminismos de nuestra región logran ver las particularidades de las mujeres, sin perder de vista aspectos universales y comunes a todas, como la subordinación y el trabajo reproductivo invisibilizado, que le es delegado a la mujer, a nivel mundial.

Es en la década de los 70´s que en casi toda la región, salvo mínimas excepciones, se enfrentaba el fenómeno de las dictaduras, situación que lleva a los feminismos latinoamericanos, a trascender su discurso y acciones en la defensa de los DH de las mujeres, y avanzar hacia la articulación de éstos, con los discursos y acciones direccionados a la tutela de derechos del resto de grupos sociales en condiciones de vulnerabilidad; en la búsqueda de la sociedad civil, frente a los Estados dictatoriales, para exigir su democratización.

Este planteamiento de un discurso articulado de protección de los DH de las mujeres, de las personas adultas mayores, de los niñas, niños y adolescentes, de los pueblos indígenas, de las personas afrodescendientes, de personas de opción sexual no heterosexual, de personas con alguna discapacidad, de personas privadas de libertad, de personas migrantes, refugiadas y desplazadas, y de cualquier otro grupo al que la estructura de poder tradicionalmente le ha negado un ejercicio pleno de sus derechos; es precisamente el planteamiento que enmarca la Política de Equidad de Género del Poder Judicial de República Dominicana y de Costa Rica; los cuales además, han suscrito las 100 REGLAS DE BRASILIA DE ACCESO A LA JUSTICIA PARA POBLACIONES EN CONDICIÓN DE VULNERABILIDAD, instrumento que refuerza todas estas acciones como política pública articulada. 

Personalmente considero, que esta visión de democracia inclusiva, representativa, participativa y pluralista (concepto desarrollado por la politóloga paraguaya LINE BAREIRO, en su artículo para CEPAL “Sistemas Electorales y Representación Femenina en América Latina”) encierra una coherencia y cohesión con la lucha de las mujeres por una sociedad más justa, porque no es posible argumentar la necesidad de respeto al principio de igualdad y olvidarnos de que hay otros grupos también discriminados; sin perder de vista, eso sí, que la variable “mujer” atraviesa a todos estos otros sectores, produciendo una mayor discriminación, al cruzarse variables como: mujer indígena, mujer afrodescendiente en estado de pobreza, niña de zona rural con discapacidad, mujer inmigrante adulta mayor.

Debemos tener claro, que ante estos fenómenos multifactoriales, la perspectiva de género nos permite concluir, que no se trata de una suma de discriminaciones, no se trata de un proceso acumulativo o sumatorio. Se trata de la redefinición del género en función de esas variables de discriminación.

De manera que, la perspectiva de género y la teoría de los derechos humanos se complementan, especialmente en el aporte que hace la perspectiva de género a la segunda,  permitiendo el análisis de variables, como las que acabo de mencionar, ya que con ello se trasciende la concepción sectorial de la Teoría de los DH, al ver a los grupos humanos, como porciones separadas (indígenas, personas menores de edad, etc.) sin ver que la variable mujer los atraviesa todos, así mismo, se refleja en que mientras la Teoría de Género visibiliza los conflictos intrasectoriales e intersectoriales, los DH se agotan en el análisis de los últimos. Esto, ha sido analizado de manera amplia por ALDA FACIO y LORENA FRIES en su libro GÉNERO Y DERECHO.

Precisamente, este aporte es incorporado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en varios fallos que constituyen precedentes de vital importancia para disminuir la brecha de género en el acceso a la justicia.

Algunos de ellos son:

  1. EL CASO DE MARÍA DA PENHA MAIA FERNANDEZ VS. EL ESTADO DE BRASIL caso 12,051, informe No54/01 del 16 de abril de 2001

Este caso fue conocido por la Comisión Interamericana de DH, la cual dictó, con ocasión del mismo, su primera resolución con perspectiva de género, al tratar por primera vez, el tema de la violencia intrafamiliar de una mujer y aplicar la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, y al analizar en un caso concreto, la violencia contra la mujer desde un patrón sistemático de omisiones y tolerancia estatal que perjudicaba en general a todas las mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar de ese país. Reviste especial importancia la argumentación de la Comisión, sobre la violación del Estado de Brasil, del principio de igualdad ante la ley, contemplado en el art. 24 de la Convención Americana de DH, fundamentándose en el patrón de respuesta del Estado Brasileño a este tipo de hechos, para los cuales su sistema judicial era ineficaz ya que solamente un  porcentaje de los delitos denunciados eran investigados y por otra parte, un porcentaje alto de casos eran suspendidos sin llegar a su conclusión, generándose con ello una tolerancia estatal ante una situación de impunidad e indefensión, que constituyen una denegación continuada de justicia y una discriminación para las mujeres.

  1. EL CASO DEL PENAL MIGUEL CASTRO CASTRO VS EL ESTADO DE PERÚ, el cual en sentencia condenatoria, del 25 de noviembre de 2006l, la Corte Interamericana de DH estableció, en su apartado VII “La necesidad e importancia del análisis de género, señaló que:
 

“El presente caso no puede ser adecuadamente examinado sin un análisis de género. Recuérdese que… la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer… avanzó una visión holística de la temática, abordando los derechos de la mujer en todas las áreas de la vida y en todas las situaciones…; la Convención clama por la modificación de patrones socio-culturales de conducta, y destaca el principio de igualdad y no-discriminación…

La presente sentencia de la corte…advierte…la necesidad del análisis de género, por cuanto, en el caso concreto, las mujeres se vieron afectadas por los actos de violencia de manera diferente a los hombres… algunos actos de violencia se encontraron dirigidos específicamente a ellas y otros les afectaron en mayor proporción que a los hombres.” 

Esta sentencia sienta un precedente al ser el primer fallo en el Sistema Americano de protección de los DH  que vincula la normativa de protección de la Convención de Belém do Pará (art.4) a las violaciones de la Convención Americana sobre DH. Siendo el primer caso en la historia, en que la Corte plantea el análisis de género, declarando la responsabilidad internacional agravada del Estado demandado.

Esta, y otra jurisprudencia y resoluciones relevantes del sistema internacional, se deben resaltar sin demérito de los importantes avances en interpretaciones y fallos jurisdiccionales a nivel interno de los Estados de nuestra región, de los cuales quisiera mencionar muy brevemente tan sólo el recurso de amparo Argentino, de la “Fundación Mujeres en Igualdad  c/Freddo SA”, de  la Cámara Nacional en lo Civil, de 2002.

Otro concepto básico para la teoría de género, que no puede pasar hacerse a un lado, en este análisis, es el concepto de IGUALDAD, cuya reinterpretación desde la perspectiva de género ha incidido directamente sobre la teoría de DH y el Derecho Internacional de los DH.

La reinterpretación feminista del  principio de igualdad aristotélico y del principio de no discriminación,  que permite ver las contradicciones entre la igualdad formal y la igualdad sustantiva, así como las discriminaciones por efecto o resultado, contenidas en los instrumentos internacionales de protección de los DH de las mujeres,  han sido recogidos por instrumentos jurídicos que tutelan derechos de otros sectores.

Cito como ejemplo:

Los casos de África Suroccidental de 1966, en donde se aplicaron las recomendaciones del Comité de DH, vertidas en su comentario general sobre la no discriminación,  mismas que habían adoptado las definiciones de discriminación contempladas en las Convenciones contra la Discriminación Racial (CERD) y Convenciones referentes a la Protección de los DH de las Mujeres.

O sea, la reinterpretación de los principios de igualdad y no discriminación, de los movimientos feministas, consagrados en los instrumentos internacionales de protección de DH de las mujeres, están siendo utilizados en la protección de los DH de otros grupos discriminados, en el caso aludido, específicamente en el tema de discriminación racional, en perjuicio de hombres y mujeres.

Catharine McKinnon,  célebre jurista y politóloga norteamericana, profesora de leyes de la Universidad de York, representante de la corriente feminista más radical del movimiento anglosajón, cuyos argumentos  por la igualdad, en diferentes ámbitos  del derecho, han sido ampliamente recibidos por la Corte Suprema de Justicia de Canadá;  en su estudio célebre “Igualdad y Discriminación en el Derecho Internacional”, señala que en este ámbito del derecho, el concepto de igualdad de las personas incluye dos ideas complementarias:

  1. El principio de no discriminación, que constituye un aspecto negativo de la igualdad diseñado para prohibir la diferenciación basada en fundamentos irrelevantes, arbitrarios o absurdos y
  2. El principio de protección o medidas especiales de carácter temporal, diseñadas para lograr la igualdad positiva.  Concepto desarrollado ampliamente en la recomendación general 25 del Comité de la CEDAW.

Y es que, a pesar de ser, la igualdad, junto con la dignidad, el sustento fundamental de la teoría de los DH, también es cierto, que la teoría de DH en sus inicios, y a lo largo de la historia, ha sido excluyente de mujeres, niños, niñas, jóvenes, personas de la tercera edad, grupos étnicos originarios, personas con discapacidad, y otros grupos; por cuanto el derecho a la igualdad ante la ley es una construcción que supone reconocer los factores que nos hacen diferentes a los seres humanos, como puede ser la minoridad, una condición de discapacidad, etc., situación que se escapaba a la formulación “neutral”, “genérica” de los instrumentos de DH de primera generación, porque aunque parecían ser enunciados universales, los patrones culturales androcéntricos, patriarcales, conducían hacia una interpretación y aplicación de los mismos de manera excluyente.

Sólo pensemos en que la Declaración U de DH ha sido acogida por alrededor de 188 Estados, mismos que forman parte de Naciones Unidas, no obstante, posteriormente en 1979, la totalidad de ellos, no ratifican la CEDAW o a su Protocolo Facultativo; o hacen reservas importantes a dichos instrumentos.

Esto es así, a pesar de que este instrumento no agrega el reconocimiento de derechos diferentes a los ya contenidos en la Declaración, sino que provee de herramientas de interpretación y mecanismos para hacer efectivos esos derechos.

Es necesaria, por lo tanto, la creatividad en el ámbito jurídico, tanto en la producción de normas como en su interpretación, dada la insuficiencia de los conceptos tradicionales androcéntricos,  para abordar los fenómenos de nuestra realidad patriarcal.

En este contexto adquieren especial relevancia, las discriminaciones por resultados, lo cual se da cuando una norma, política pública o programa, no expresa una discriminación formal, pero al ser aplicada, impacta negativamente a un sector, excluyendo o menoscabando el ejercicio efectivo de sus derechos. 

    Antes de concluir, quisiera mostrarle algunas imágenes de mujeres alrededor del mundo, que son afectadas profundamente por nuestros sistemas patriarcales, los cuales han generado, según informes de organismos internacionales de Naciones Unidas y entidades vigilantes del cumplimiento de los derechos humanos, lo que yo llamo, las cifras de la discriminación:

    Y es que:

    Según el Banco Mundial y CEPAL (2003)

    “En América Latina se ha producido un aumento de la brecha respecto de la desigualdades social, llegando a ser la región más inequitativa del mundo, en cuanto a indicadores como el consumo, los ingresos y la distribución de la propiedad de la tierra.  A ello debe sumarse que no se han superado las discriminaciones históricas que afectan a las mujeres, los pueblos indígenas, las poblaciones afrodescendientes y que se ha registrado un aumento de la discriminación por edad.”

  • 15 millones de adolescentes viven en pobreza extrema (con menos de 1 $ al día).
  • El desempleo juvenil, la violencia, los embarazos no planificados, las enfermedades de transmisión sexual y el uso de sustancias tóxicas reducen hasta el 1.4% del PIB de un país.
  • Cerca de 220 niñas, niños y adolescentes menores de 18 años mueren todos los días víctimas de violencia doméstica, el equivalente a 80,000 niños al año.
  • Las niñas son víctimas con mayor frecuencia en violencia doméstica, violencia sexual en el hogar, la escuela y el trabajo.
  • El Caribe es el área con la segunda tasa más alta de prevalencia del SIDA en el mundo, después de Africa Subsahariana, y cada vez afecta más a los y las adolescentes. Y a mujeres
  • Existen 740,000 jóvenes entre 15 y 24 años infectados en AL y el Caribe.
  • Feminización del SIDA: en Barbados y el Caribe Oriental se reporta una incidencia de VIH 6 veces más alta entre las mujeres de 15 y 24 años que entre los hombres de la misma edad.
  • Esta región tiene la segunda taza más alta de embarazos adolescentes del mundo, un promedio de 38% de las mujeres de la región se embarazan antes de cumplir los 20 años
  • La mortalidad materna es una de las mayores causas de muerte entre adolescentes de la región.
  • Los porcentajes de embarazo son de 3 a 5 veces más altos entre adolescentes en pobreza que respecto de los que tienen recursos económicos.
  • Si una madre es menor de 15 años, su bebé tiene 60% más probabilidades de morir antes de cumplir un año, que un bebé nacido de una madre mayor de 19 años.
  • En nuestra región 35 millones de niñas y niños entre 3 y 18 no van a la escuela.
  • Cada niño o niña, que deja la escuela, pierde un equivalente del 14% del PIB por persona en cada año de su vida laboral.
  • Las mujeres ganan 30% menos que los hombres por igual trabajo.
  • Hay 15 millones de niñas y niños indígenas en la región. En Bolivia representan el 62% del total de la población.
  • Los altos niveles de pobreza extrema, discriminación, exclusión y desestabilización del núcleo familiar han causado un nivel desproporcionadamente alto de alcoholismo, adicción a las drogas y suicidios entre los adolescentes indígenas.
  • En el departamento Colombiano de Chocó, una depresión colectiva en 2004 trajo como consecuencia una serie de suicidios entre niñas Emberá.
  • En la cidudad Brasileña de Tabatinga, 103 adolescentes indígenas se suicidaron entre 2000 y 2005.
  • Para el 2005 en AL y el Caribe, habían 25 millones de migrantes.
  • Según la OIT, el 70% de los 1.300 millones de pobres en el mundo son mujeres, niñas y niños.
  • 2/3 parte de los 876 millones de   analfabetos del planeta,  son mujeres.
  • 130 millones de niñas y mujeres han   sufrido mutilación genital.
  • 20% de las mujeres según el Banco   Mundial han sufrido malos tratos   físicos y  agresiones.

    Y sabían ustedes que:

  • Estas  ciudadanas “de segunda categoría” producen y comercializan entre el 50 al 80% de los alimentos a nivel mundial.
  • Llevan adelante el 70% de las pequeñas   empresas.
  • Y  Aportan 1/3 de la producción económica mundial, a través de labores no  remuneradas.
  • Entre los distintos países y regiones, las mujeres siguen accediendo en forma minoritaria a las posiciones de mayor
  • autoridad. 
  • En enero 2008, entre los 150 jefes de estado electos de los países miembros de la ONU, solo 7 eran mujeres (4.6%), entre los 192 jefes de gobierno de los países miembros, solo 8 eran mujeres (4.2%).

    Y esto sin detenerme a desarrollar, por falta de tiempo, los horrores de:

  • La inmolación de  viudas, en India, las cuales son aproximadamente 33 millones, entre las que figuran niñas de apenas 9 y 10 años de edad, según UNICEF.
  • La entrega de dote por parte de mujeres, en países asiáticos y africanos.
  • La venta y trueque de mujeres y niñas para matrimonio y esclavitud sexual.
  • El aborto masivo de niñas, principalmente en China.
  Y quizás ustedes se pregunten:

¿Qué tiene que ver todo esto con la administración de justicia?

La respuesta es:

¡¡TODO, ABSOLUTAMENTE TODO!!

Porque cuando los derechos de las personas, mujeres y hombres, son irrespetados en el resto de las instituciones del Estado, y en la sociedad, es la ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA, el último lugar a donde podrán acudir para que sean reivindicados.

Nosotras y nosotros, como parte de la Administración de Justicia, tenemos la responsabilidad de ejercer todas las acciones necesarias para el disfrute efectivo de los derechos humanos, de todas las personas que habitan nuestro territorio. 

MUCHAS GRACIAS

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