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Distinguidos Servidores Judiciales: Por considerarlo de interés para todos nuestros jueces, funcionarios y empleados, difundimos el artículo de Pedro Domínguez Brito, publicado en el periódico El Caribe, edición del miércoles 18 de noviembre de 2009 con el título ¡Jueces, a la Hoguera! Aurtor: Pedro Domínguez Brito es abogado
Las sociedades deben reflexionar cuando se inicia una fuerte campaña en contra o en favor de algo o de alguien. Para nadie es un secreto que contamos con verdaderos expertos en manipulaciones, que pueden lograr que nos fanaticemos y nos ceguemos al momento de analizar. Y ya sabemos que es más fácil convencer a multitudes que a una persona en particular. Ahí está el caso de la Alemania nazi, donde se demostró cómo un pueblo educado puede ser utilizado como marioneta para que crea en cosas ilógicas e inhumanas. Guardando las distancias, ahora se nota que quieren crucificar a la justicia dominicana, todo en base a un plan bien orquestado, alegando algunos casos recientes que realmente han sido una burla, siendo el más sonado el de Sobeida Féliz Morel. Y parece que la ciudadanía clama sin pensar: ¡Abajo los jueces! ¡Cancelad a todos esos corruptos y mediocres! Y esto ocurre, y no es casualidad, precisamente cuando la Suprema Corte de Justicia se encuentra en una especie de transición, pues en cualquier momento se convoca al Consejo Nacional de la Magistratura y los cambios en el máximo tribunal pueden suceder, tal vez de forma radical. Esta campaña también tiene mucho de cobardía, de irresponsabilidad, como si quisieran hacer leña del árbol que está a punto de caer. Y si bien es cierto que varios de sus promotores lo hacen de buena, la verdad es que se están dejando utilizar, y al hacerlo le hacen daño a un Poder Judicial que ha evolucionado de forma extraordinaria. Creo conocer como pocos, perdonen la inmodestia, la realidad de nuestro Poder Judicial, porque fui juez en la pasada y en la actual Suprema Corte de Justicia (y vaya qué diferencia), porque soy un abogado en ejercicio, porque he trabajado con el Ministerio Público (que hablan sobre los jueces) y porque le doy continuidad a todo el proceso de transformación que ha tenido este poder del Estado. Por ello puedo afirmar, reconociendo que hay sus deficiencias, que el mayor avance institucional que ha tenido nuestro país quizás en toda su historia, lo representa el actual Poder Judicial, y enumerar las razones sería hacer un libro. Evitemos pues caer en la tentación de seguirle la corriente a aquellos que aspiran a desacreditar al Poder Judicial, probablemente porque la fortaleza de la justicia no les conviene o porque aspiran a dirigirla ya que tanta independencia les perjudica. |