El Hombre Mediocre

Marzo 5th, 2010 publicado por rtavera

Autor: Artur Cesar de Souza.

Cargo: Juez Federal de Brasil.

Perfil: Doctor en Derecho en las relaciones sociales de la Universidad Federal de Paraná (UFPR). Post-Doctorado en la Universidad Estatal de Milano, Post-Doctorado en la Universidad de Valencia, Post-Doctorado en la Universidad Federal de Santa Catarina. Profesor titular de la Universidad del Norte de Paraná. Ex-miembro del Ministerio Público del Estado de Paraná. Posee los siguientes libros publicados en Brasil: A Parcialidade Positiva do Juiz y Os efeitos da revelia e o contraditório - perspectiva crítica dos efeitos da revelia em face da natureza dialética do processo.

El Hombre Mediocre

Para Ingenieros el hombre mediocre, así como la personalidad humana, sólo pueden definirse en relación con la sociedad en que se vive y por su función social. Con esta idea, José Ingenieros, de cierta forma establece que los criterios de la mediocridad no son metafísico, incluso abstracto, porque están concentrados en el ámbito social y el punto de vista histórico correspondiente.

Se observa que no hay que buscar los valores individuales en una perspectiva aristotélica, es decir, la normalidad no está en el medio plazo, porque el hombre medio no existe, ya que la humanidad está en constante evolución. El hombre promedio de ayer no es igual al hombre medio de  hoy. Por lo tanto, no se considera en la perfección original del hombre, es decir, el hombre primitivo. Creo que esta perspectiva de Ingenieros es lamentable, porque no hay verdad absoluta, ya que la verdad es la verdad histórica en cada momento de la humanidad. Esto también sirve para la caracterización de la mediocridad.

Por lo tanto, no se debe cometer el error de admitir que el hombre mediocre puede ser reconocido por la integridad física o moral para un término medio, porque eso sería un producto abstracto desvinculado del hombre concreto.

Me gusta esta perspectiva de Ingenieros de analizar no la mediocridad en el punto de vista abstracto, sino un ser humano en concreto. En esta perspectiva, existe una tendencia vitalista.

No puede ser considerado normal para el mejor ajuste a la línea de las convenciones sociales. En este caso, el hombre normal no sería sinónimo de hombre equilibrado, sino más bien, el hombre domesticado. La pasividad no significa el equilibrio. El hombre sin personalidad no seria modelo, sino más bien una sombra de la sociedad.  Así, Ingenieros rompe con los convencionalismos y la adaptación simple a este convencionalismo dogmático, a actuar sin un cierto cuestionamiento crítico impuesto por la sociedad en un momento histórico particular.

Como muy bien resumido por Schopenhauer, para definir los filisteos como el que usted quiere engañar con su apariencia, y se toma en serio todos los dogmatismos sociales: constantemente ocupado de presentar a las farsas humanas.

Para Flaubert, sería un hombre mediocre quien piensa de forma inferior, no puede limitarse a mirar por la mediocre manera de pensar. Se preocupa por lo que lleva a determinada persona a pensar menos, quizás son factores sociales, económicos y culturales que contribuyen a esta falta de examen crítico.

Para Ingenieros, una  buena definición de mediocridad fue dada por Hello, que según el, distingue al mediocre del imbécil, este ocupa un extremo del mundo y el genio otro, y el mediocre está en el centro.

Así, la mediocridad es por naturaleza y no por la opinión, por características y no por accidente. ¿En serio?

De hecho, el hombre es un valor social, porque cada individuo es un producto de dos factores: la herencia y la educación, que muestra una continua aclimatación del individuo en la sociedad.

La razón de la evolución de los hombre desde  niños se da en dos aspectos importantes: la imitación y la invención. La diversificación de la adaptación de cada individuo en su medio ambiente depende del equilibrio entre la imitación y la invención. El predominio de la variación determina la originalidad. La función principal del hombre mediocre es la paciencia imitativa, ya que la imaginación del hombre superior le permite ser creativo. El hombre mediocre piensa con la cabeza de la  sociedad, el hombre superior piensa con su propia cabeza.

Por lo tanto, parece que hay tres factores que contribuyen a la formación de la personalidad humana: la herencia biológica, la imitación social y la variación individual, y el hombre mediocre se puede considerar como la sombra proyectada por la sociedad, es inherente en él imitar, se adapta perfectamente a vivir como una persona de su rebaño, por lo que el hombre superior es muy importante para la evolución humana.

Por supuesto, el hombre mediocre es importante para la evolución social, porque si no lo conociéramos,  no tendríamos como caracterizar al hombre superior. Esta diferenciación  polarizada es constitutivo de la evolución de los seres humanos.

Con todo, la historia sólo recordará a los hombres creadores, olvidándose de aquellos que sólo imitan el dogmatismo social.

De hecho, los innovadores necesitan de la mediocridad, sería perjudicial para el desarrollo social si no hubiese más que la mediocridad o simplemente gente que quieran innovar, puesto que cada hombre necesita a su enemigo. Sin los mediocres no habría estabilidad en la sociedad, al igual que sin los innovadores no habría progreso social.

Rating: 0.0/5 (0 votes cast)